La otra cara de la disfunción ventricular: disfunción diastólica en sepsis




Daniela A. Macías-Hernández, Terapia Intensiva Cardiovascular, Hospital Beneficencia Española de Puebla, Puebla, Pue., México
Miguel Ayala-León, Terapia Intensiva Cardiovascular, Hospital Beneficencia Española de Puebla, Puebla, Pue., México
Consuelo Orihuela-Sandoval, Departamento de Cardiología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Secretaría de Salud, Ciudad de México, México
Carla C. Conde-García, Terapia Intensiva Cardiovascular, Hospital Beneficencia Española de Puebla, Puebla, Pue., México
Adriana Manríquez-Hernández, Terapia Intensiva Cardiovascular, Hospital Beneficencia Española de Puebla, Puebla, Pue., México
Julia M. Pereira-Forcado, Terapia Intensiva Cardiovascular, Hospital Beneficencia Española de Puebla, Puebla, Pue., México


La disfunción diastólica del ventrículo izquierdo (DDVI) es un hallazgo común y clínicamente relevante en pacientes con sepsis y choque séptico, caracterizada por una relajación miocárdica alterada y una disminución de la distensibilidad ventricular que dificultan el llenado cardiaco. Esta alteración contribuye a la inestabilidad hemodinámica, limitando el volumen sistólico y afectando la respuesta a la administración de líquidos. La evaluación ecocardiográfica, especialmente mediante Doppler tisular (e’ y relación E/e’), permite detectar esta disfunción y estimar las presiones de llenado. La presión auricular izquierda es un marcador precoz y más sensible que la presión capilar pulmonar para valorar la disfunción diastólica en fases iniciales. La fisiopatología involucra mecanismos inflamatorios, remodelado de la matriz extracelular, edema miocárdico, disfunción en el manejo del calcio y lesión microvascular, que en conjunto reducen la distensibilidad y prolongan la relajación ventricular. Clínicamente, la DDVI se asocia con mayor mortalidad en sepsis, superando en pronóstico a la disfunción sistólica aislada. Los metaanálisis confirman que parámetros como la reducción sostenida de e’ y la elevación de E/e’ son predictores independientes de desenlaces adversos. El manejo es complejo y se basa en optimizar la precarga, controlar la frecuencia cardiaca, preservar el ritmo sinusal y utilizar soporte inotrópico y vasopresor de manera individualizada, complementado con monitorización hemodinámica avanzada. Aunque no existen terapias específicas aprobadas para la DDVI en los pacientes con sepsis, la ecocardiografía funcional es fundamental para guiar el tratamiento. En conclusión, la DDVI representa un marcador de mal pronóstico y un área de investigación activa para futuras intervenciones terapéuticas.



Palabras clave: Disfunción diastólica. Sepsis. Función ventricular izquierda. Distensibilidad ventricular.